Tarde o temprano te va a llegar este mensaje: "Quiero probar sexo anal pero me da miedo que duela, ¿qué me recomendás?". Es de las prácticas más deseadas y, a la vez, de las que más tabú y desinformación tienen. Si sabés responder bien, esa clienta te va a elegir para siempre.
Primero, bajá la ansiedad
La mayoría llega con miedo, culpa o vergüenza. Tu primer trabajo es tranquilizarla: es una práctica más, se puede disfrutar y no tiene por qué doler. Si duele, es porque algo no se está haciendo bien. Hablá con naturalidad, sin juzgar y sin dar por sentado nada sobre su orientación o su pareja.
Las tres claves que tenés que transmitirle
- Relajación. El ano es un músculo. Si está tensa, se contrae y duele. La comodidad y la confianza con la otra persona son fundamentales.
- Lubricación, siempre. El ano no lubrica solo. Nada de saliva, cremas ni aceites que no son para esto: irritan, se secan rápido y pueden romper el preservativo.
- Ir de a poco. No se empieza por la penetración. Hay un proceso, por etapas, que hace toda la diferencia.
Qué recomendarle
- Un lubricante específico para anal. Es la venta más importante. Hay relajantes, con efecto dilatador o ultra deslizantes, y vale la pena explicarle la diferencia.
- Un juguete anal para empezar, chiquito y con base ancha, si quiere explorar sola o en pareja.
- Preservativos. Recordale que se usa uno distinto para cada práctica.
Un combo de lubricante anal más un juguete inicial es de las ventas más naturales que existen. Y es recompra segura: el lubricante se termina.
Cuando la consulta va más allá
Muchas clientas van a querer saber cómo: por dónde empezar, qué posiciones convienen, cómo es el paso a paso. Para eso escribí "Sexo anal: la guía definitiva para pasar del dolor al placer". Es un método por niveles que podés usar para asesorar con seguridad y que también le podés recomendar a tu clienta para que aprenda a su ritmo.
— Jose

